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El 90% de los tumores de Cancer de Mama tiene curacion  
19/09/2000 09:07:20

La autoexploración mamaria y las nuevas técnicas incrementan las posibilidades de supervivencia.

“Los tumores del cáncer de mama de menos de un centímetro no presentan recurrencias de ser detectados y tratados a tiempo” afirma la Dra. Patricia Kelly, Genetista afiliada al hospital Catholic Healthcare West, de San Francisco.

La Dra. Patricia Kelly explica que, “La detección y tratamiento temprano de tumores de menos de 1 cm, aumenta la expectativa de vida en un 90% en los siguientes 16 años”.

 Este porcentaje destaca la importancia de la participación activa de las mujeres en la detección temprana del cáncer de seno.

La autoexploración mamaria, y las nuevas tecnologías desarrolladas para la detección del cáncer de mama, incrementan las probabilidades de supervivencia de las mujeres afectadas por esta enfermedad.

Diagnóstico Precoz

El cáncer de mama es una enfermedad que toma a muchas mujeres por sorpresa debido a que en su etapa más temprana, no causa ningún dolor.

Sin embargo, estas pueden ayudar a detectar precozmente este tipo de cáncer si se realizan oportunamente una autoexploración mamaria, examen que la mujer realiza en sus senos para detectar cualquier cambio que estos pudieran presentar.

La autoexploración mamaria se realiza en cuatro etapas:

1. La mujer debe observar sus senos frente a un espejo para localizar cambios de tamaño. Debe asegurarse que los pezones no estén invertidos o presenten algún tipo de descarga.

2. En segundo lugar, se entrelazan las manos detrás de la cabeza empujándola con estas. Esta posición hace que cualquier anormalidad existente en los senos se haga más notoria. Se deben buscar cambios en la forma y contorno de los pechos, especialmente en su parte más baja.

3. El tercer paso consiste en levantar el brazo izquierdo, y usando tres dedos de la mano derecha, palpar el seno izquierdo en pequeños círculos alrededor del mismo. Se comienza en el borde externo para, gradualmente, ir hacia el pezón. Es importante presionar gentil pero firmemente el seno para buscar cualquier masa extraña bajo la piel.

4. Repetir el tercer paso en el seno derecho.

Es importante recordar que cada mujer es diferente y que algunos de los cambios que los pechos presentan pueden deberse a otros factores como: envejecimiento, el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia, entre otros.

Se considera que un tumor es pequeño cuando mide menos de 2 centímetros, generalmente son advertidos por la propia paciente.

Esta forma de tumor representa un 80% de los casos de cáncer de mama. En una segunda etapa los tumores llegan a medir entre 2 y 5 centímetros pero si llegan a etapas posteriores su tamaño puede ser superior a los 5 centímetros.

Según la Dra. Mirta Lanfranchi de Argentina “La importancia de efectuar el autoexamen mensualmente, por la propia mujer, radica en dos puntos principales: uno, porque de esa manera la mujer aprende a conocer sus mamas a través de la visualización y la palpación, y dos, porque una vez que la mujer, conoce cómo es su mama, va a estar capacitada para detectar cualquier cambio, aunque sea pequeño y poder, de esta manera, dirigirse a la consulta médica especializada en forma precoz”.

La autoexploración, es una herramienta básica de detección, que no debe sustituir los exámenes realizados por profesionales de la salud.

 De ahí la importancia de realizar periódicamente una mamografía, el procedimiento más utilizado actualmente para la identificación de anormalidades en el pecho.

Una vez identificada una anormalidad, se debe realizar un examen mas profundo denominado Biopsia. La Biopsia es el único procedimiento que puede decir si la irregularidad encontrada es cancerígena.

En la actualidad, existe un método de biopsia mínimamente invasivo y nada doloroso, que se utiliza con anestesia local.

Mammotome, como se denomina esta nueva técnica, es una excelente alternativa, en lugar de la tradicional biopsia abierta que requiere de hospitalización, anestesia y suturas.

Mammotome tiene la capacidad de sustraer tejido del pecho, sin necesidad de remitir a la paciente a un hospital.

Este procedimiento toma menos de media hora y no deja cicatriz. La sonda de Mammotome tiene la capacidad de recoger varias muestras con una sola inserción.

Mammotome es distribuido por Women’s Health, una división de Johnson & Johnson.

Los médicos se han referido a este procedimiento como una innovación que permite diagnosticar, de manera segura, cómoda y temprana la existencia del cáncer de seno en su etapa primaria, momento en que puede atacarse la enfermedad de manera radical.

A partir de la adolescencia, el mejor consejo que se le puede dar a toda mujer, según lo expresa la Dra. Lanfranchi – es:

“1) que practique el autoexamen mamario, y

2) si el médico le indica una mamografía, no tenga temor, ya que no es un método perjudicial para la salud, no es doloroso y es muy importante para detectar lesiones no palpables.”

“Un segundo método para detectar y diagnosticar lesiones – explica la profesional- es la ecografía mamaria, que tampoco duele y resulta útil sobretodo en mujeres jóvenes.

Junto con estos métodos de diagnóstico por imágenes, a veces el especialista necesita recurrir a algún estudio complementario para un diagnóstico más preciso y confiable.

Entre estos métodos se pueden mencionar la punción bajo el sistema Mammotome, que puede ser utilizado cuando la lesión aparece en la mamografía o en la ecografía – finaliza la Dra. Mirta Lanfranchi.

El cáncer de mama es uno de los cánceres con mayor incidencia en la población femenina. La manera más efectiva de combatirlo es a través de la detección temprana. Para que la lucha contra esta enfermedad sea más eficaz, es importante que la mujer tome conciencia de que es responsable de su salud y que en la medida que conozca mejor su cuerpo y que esté más informada de las nuevas técnicas a las que tiene acceso, mayor será la garantía de una vida mejor y más sana.


Detener a tiempo el cáncer de mama
Las mamografías anuales a mujeres de más de 40 años permiten detectar esta enfermedad en su fase inicial
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Según los últimos estudios, el cáncer de mama afectará a un diez por ciento de mujeres a lo largo de su vida. Como medida de prevención los especialistas recomiendan a las mujeres de más de 40 años que realicen revisiones anuales mediante mamografías, ya que gracias al aumento de estos controles se ha conseguido que entre el 15-20 por ciento de los casos de cáncer se detecten en su fase inicial.


Hoy por hoy, la mamografía sigue siendo la única técnica mediante la que se pueden descubrir cánceres no avanzados y curables al cien por cien", explica el doctor Rafael Fábregas, jefe del Servicio de Ginecología General de USP Institut Universitari Dexeus.

 Los programas de screening, que consisten en la realización de estudios poblacionales entre personas en principio sanas, pueden descubrir cánceres en su fase más inicial (carcinomas in situ) o, mejor aún, en la fase precancerosa.

La detección de lesiones precancerosas es más fácil en determinados órganos, como por ejemplo en el cuello del útero, pero "en la mama es difícil encontrar este tipo de lesiones, ya que el período de tiempo que transcurre entre la aparición de la lesión y su conversión en cáncer es muy breve", afirma el doctor Fábregas.

 En el caso del cáncer de mama los programas de screening se basan en la realización de mamografías ya que es la mejor manera para detectarlo, sobre todo si se realizan de forma anual a las mujeres a partir de 40 años.

La mamografía permite detectar cánceres pequeños en su fase inicial, cuando todavía no han invadido el resto de la mama y cuyo tratamiento es muy específico. "Desde que se realizan estos reconocimientos, podemos diagnosticar el cáncer de mama en 15-20 por ciento en un estado tan inicial, que bastaría la cirugía para resolverlo", explica el doctor Máximo Izquierdo, ginecólogo de USP Institut Universitari Dexeus.

Uno de los principales problemas que existen para aplicar estos programas de screening es su alto coste económico, esto es lo que "hace que en algunas comunidades autónomas de nuestro país se lleven a cabo cada dos años, o bien a partir de los 50 años de edad", explica el doctor Fábregas.

El incremento de la incidencia del cáncer de mama en España en los últimos 5-10 años y la aparición de tumores a edades más tempranas hace que los especialistas se preocupen más por este diagnóstico precoz.

Futuros tratamientos

Actualmente el tratamiento más empleado para el cáncer de mama es la quimioterapia. La edad de la paciente, el tamaño del tumor y su extensión serán factores a tener en cuenta a la hora de determinar cuál será el tratamiento más adecuado. Lo que más preocupa de este tratamiento a los especialistas es la aparición de efectos secundarios ligados a los fármacos que se emplean en la quimioterapia.

"El control actual de la toxicidad de los tratamientos hace que los pacientes toleren mucho mejor la aplicación de los fármacos que hace diez años, aunque en algunos casos hay efectos inevitables, como la caída del cabello, hoy en día se controlan muy bien las náuseas y los vómitos, que hace unos años eran un problema gravísimo", aclara el doctor Javier Fabregat, oncólogo de USP Institut Universitari Dexeus.

La comunidad científica centra ahora sus investigaciones en el desarrollo de fármacos que actúen de forma específica contra las células malignas, a diferencia de lo que hace la quimioterapia, que actúa tanto sobre las células malignas como sobre las no malignas. De esta manera aumentaría la eficacia terapéutica sin añadir efectos secundarios, cosa que mejoraría la calidad de vida de las pacientes.

Cáncer del seno masculino

 DESCRIPCION DE LA ENFERMEDAD

El cáncer del seno masculino es poco común.

El número de casos de carcinomas del seno en hombres es inferior al 1%.[1]

 Cerca de 600 casos nuevos serán diagnosticados en los Estados Unidos en 1998, y alrededor de 400 hombres morirán de esta enfermedad.[2]

La edad promedio en el momento del diagnóstico es de entre 60 y 70 años, aunque puede afectar a hombres de todas las edades.

Los factores que predisponen al riesgo [3] parecen incluir la exposición a la radiación, la administración de estrógenos y las enfermedades asociadas con el hiperestrogenismo, como la cirrosis o el síndrome de Klinefelter.[4]

 También existen definitivamente tendencias familiares, habiéndose observado una incidencia mayor entre los hombres que tienen varias parientes femeninas con cáncer del seno.
Se ha informado de un aumento en el riesgo de cáncer del seno masculino entre las familias en las cuales se ha identificado la mutación BRCA2 en el cromosoma 13q.[5,6]

La patología es similar a la del cáncer del seno femenino, siendo el cáncer ductal infiltrante el tipo de tumor más común.[7] También se ha encontrado en los hombres cáncer intraductal, al igual que carcinomas inflamatorios y enfermedad de Paget del pezón, pero no carcinoma lobular in situ.[7]

 La afección de los ganglios linfáticos y el patrón hematógeno de diseminación son similares a los que se encuentran en el cáncer del seno femenino.

El sistema de clasificación de TNM para el cáncer del seno masculino es idéntico al sistema de clasificación para el cáncer del seno femenino. (Para mayor información, ver el sumario del PDQ sobre el tratamiento del cáncer del seno.)

Entre los factores de pronóstico que se han evaluado se encuentran el tamaño de la lesión y la presencia o ausencia de complicación de los ganglios linfáticos; ambos están correlacionados con el pronóstico.[3,8]

 Es incierto si la ploidia y la fase S se relacionan con la supervivencia.[9]

La supervivencia general es similar a la de las mujeres con cáncer del seno. La creencia de que el cáncer del seno masculino tiene un peor pronóstico puede proceder de la tendencia hacia el diagnóstico en una etapa más tardía.[3,10]
Opciones de tratamiento:

 Manejo quirúrgico inicial

El tratamiento primario estándar consiste en una mastectomía radical modificada con disección axilar.[1,3,11]

 Terapia adyuvante

En pacientes con ganglios negativos, se debe considerar la terapia adyuvante usando los mismos principios que para las mujeres con cáncer del seno, ya que no existen pruebas de que la respuesta de los hombres y de las mujeres sea diferente.
En pacientes con ganglios positivos, se han usado la quimioterapia más tamoxifeno y otra terapia hormonal, y ambas pueden aumentar la supervivencia al mismo nivel que lo hacen con las mujeres con cáncer del seno. No ha habido estudios controlados para comparar las opciones de tratamiento adyuvante. Aproximadamente el 85% de todos los tumores del seno masculino son positivos
del receptor de estrógeno y el 70% son positivos del receptor de progesterona.[3,12] La respuesta a la terapia hormonal es correlativa a la presencia de receptores. El uso de terapia hormonal se ha recomendado en todos los pacientes positivos a los receptores.[1,3] Sin embargo, el uso del tamoxifeno está relacionado con una alta tasa de síntomas que limitan la aplicación del tratamiento en pacientes masculinos con cáncer del seno, tales como calores repentinos e impotencia.[13]
CMF: ciclofosfamida + metotrexato + fluorouracilo.
CAF: ciclofosfamida + doxorrubicina + fluorouracilo.

 Enfermedad recurrente localizada
Se recomienda la escisión quirúrgica o la radioterapia combinada con quimioterapia.[3]

 Metástasis distantes

Se ha usado terapia hormonal, quimioterapia, o una combinación de ambas con algún éxito. Inicialmente, se recomienda la terapia hormonal. Las modalidades hormonales son:[3]
Orquiectomía.
Hormona liberadora de la hormona luteinizante con o sin bloqueo total de andrógenos (antiandrógenos).
Tamoxifeno para pacientes con receptor positivo de estrógeno.[1]
Progesterona.
Aminoglutetimida.[14,15]
Las terapias hormonales pueden usarse en secuencia. Se recomiendan combinaciones estándar de quimioterapia de CMF y CAF después del fracaso de la terapia hormonal. Las respuestas son generalmente similares a las que se observan en mujeres con cáncer del seno.[3]

Bibliografía:
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 Jaiyesimi IA, Buzdar AU, Sahin AA, et al.: Carcinoma of the male breast. Annals of Internal Medicine 117(9): 771-777, 1992.
 Hultborn R, Hanson C, Kopf I, et al.: Prevalence of Klinefelter's syndrome in male breast cancer patients. Anticancer Research 17(6D): 4293-4298, 1997.
 Wooster R, Bignell G, Lancaster J, et al.: Identification of the breast cancer susceptibility gene BRCA2. Nature 378(6559): 789-792, 1995.
 Thorlacius S, Tryggvadottir L, Olafsdottir GH, et al.: Linkage to BRCA2 region in hereditary male breast cancer. Lancet 346(8974): 544-545, 1995.
 Harris J, Morrow M, Norton L: Malignant tumors of the breast. In: DeVita VT Jr, Hellman S, Rosenberg SA, eds.: Cancer: Principles and Practice of Oncology. Philadelphia, Pa: Lippincott-Raven Publishers, 5th ed., 1997, pp 1557-1616.
 Cutuli B, Lacroze M, Dilhuydy JM, et al.: Male breast cancer: results of the treatments and prognostic factors in 397 cases. European Journal of Cancer 31A(12): 1960-1964, 1995.
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 Kinne DW: Management of male breast cancer. Oncology (Huntington NY) 5(3): 45-48, 1991.
 Joshi MG, Lee AK, Loda M, et al.: Male breast carcinoma: an evaluation of prognostic factors contributing to a poorer outcome. Cancer 77(3): 490-498, 1996.
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 Cocconi G, Bisagni G, Ceci G, et al.: Low-dose aminoglutethimide with and without hydrocortisone replacement as a first-line endocrine treatment in advanced breast cancer: a prospective randomized trial of the Italian Oncology Group for Clinical Research. Journal of Clinical Oncology 10(6): 984-989, 1992.
 Gale KE, Andersen JW, Tormey DC, et al.: Hormonal treatment for metastatic breast cancer: an Eastern Cooperative Oncology Group phase III trial comparing aminoglutethimide to tamoxifen. Cancer 73(2): 354-361, 1994.